
7 lugares para almorzar rico y rápido esta semana
Cocina de mercado, platos caseros, un curry indio o un imperdible shirashi fuera de carta. Siete almuerzos que merecen la pena una visita.
Holanda 18, Providencia, Región Metropolitana


Uno de los tesoros BBB más valorados en Providencia es la fuente de soda Caco, dimunita y desapercibida, donde cuatro mujeres con maestría presentan un fantástico repertorio de platos chilenos, que en porte y sabor triunfan. El menú es hogareño y se presenta en una pizarra -que varía según disponibilidad- un listado acotado de platos que cuestan $5.700, como: Cazuela de vacuno (destacable), Charquicán, Albóndigas, Pantrucas o Tomaticán, acompañados de arroz, puré o papas fritas cortadas a cuchillo. En caso de agregar ensalada el valor total es de $6.300. El servicio es cercano y ágil, donde lo primero que llega a la mesa es un trozo de marraqueta con pebre picantón. Venden vino y cerveza, y tienen además platos especiales a $6.300 y $7.000 con ensalada, entre estos destaca el costillar, carne al horno o pescado frito. En resumen, una verdadera picada.

Cocina de mercado, platos caseros, un curry indio o un imperdible shirashi fuera de carta. Siete almuerzos que merecen la pena una visita.

Imperdibles preparaciones en plato hondo que combinan calor, sabor, tradición y creaciones propias en cada cucharada.

Desde la cazuela al pastel de choclo, estos platos chilenos reúnen historia, sabor y tradición, con una especia clave que une a muchos de ellos: el comino.

El Periplo nació de un viaje por la costa oeste gringa y hoy soy uno de los pioneros en todo el país en las pizzas estilo Detroit.

La pichanga nació de los restos de las fiambrerías y se convirtió en un plato versátil que cada vez aparece en más variantes en todo tipo de bares y restaurantes.

En Bellavista, La Chimba recupera la bohemia de la otra orilla del Mapocho con chorrillanas, longanizas del sur y cola de mono todo el año.

Casi sesenta años después, los nietos de la fundadora de El Rincón de la Mamita siguen al mando con sus recetas, a pocas cuadras de La Vega.

Cinco paradas para comer ceviche en Lima, entre Miraflores y Barranco, desde un clásico de Gastón Acurio a un huarique dentro de un mercado.

Donde Zacarías, fuente de soda que abrió en 1993 en el centro de Santiago ahora tiene un restaurante más moderno y cómodo en Terrazas San Cristóbal en Bellavista.

Chiuso abrió en junio en Nueva Costanera con pastas frescas, secas y risottos hechos en casa, herencia de una cantina porteña que debió cerrar en pandemia.

En esta ruta de, 6 cocinas que escapan del formato clásico y sirven el tártaro montado sobre pan, en un formato más adaptado a las nuevas tendencias de platos para el centro de la mesa.
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